Coronada sin estereotipos

No es una tarea nada fácil escribir sobre la historia más contada y repetida a lo largo de la humanidad. Es una misión casi imposible no caer en los estereotipos y en lo previamente establecido en otros títulos. Escapar de todo lo que ya se ha contado es lo que han intentado hacer José Luis Corral y Antonio Piñero en El trono maldito (Planeta).

Una obra ambiciosa en su escritura, profunda en su recorrido, seria en su rigor histórico e intrigante en cuanto a la aventura y acción. Los autores logran aportar una perspectiva diferente a la historia que reflejan libros como la Biblia. Ese prisma distinto es precisamente el gran atractivo de este título.

El carácter religioso queda aparcado para dar paso a otros puntos de vista como el sociológico, el político o el filosófico. Los personajes históricos son los que tienen todo el protagonismo de este relato que recorre algunos pasajes del siglo I de nuestra era.

La muerte del tirano Herodes el Grande es la que da el pistoletazo de salida a la lucha por ocupar el trono de Israel. Ese principio es el que sirve de base para introducir la figura de Jesucristo en El trono maldito. Un Jesucristo que tiene un papel que nada tiene que ver con la representación divina que se suele hacer en la mayoría de historias. Su figura llamará mucho la atención al lector.

La novela, en su recorrido, llega hasta poco después de la muerte del emperador Calígula. El enclave histórico es apasionante para cualquier amante de las novelas históricas. El ritmo con el que transcurre la historia está bien trazado y el hilo argumental se mantiene firme en todo momento.

La perspectiva que plantea tiene una dosis importante de innovación y al menos uno no pasa las páginas adivinando fácilmente con lo que se va a encontrar.

Por: Rubén Guerrero
Fecha: 17-01-2015