Doppler o una gran reflexión sobre la sociedad en la que vivimos

El escritor noruego Erlend Loe es el autor de una novela satírica sobre la naturaleza, el consumismo y el éxito personal

¿Te imaginas hablando con un arce sobre el mundo en el que vivimos? ¿Te ves contándole a ese mismo arce que el consumismo está acabando con casi todo lo que conocemos? ¿Y cómo has conocido al alce? Pues a veces en la vida nos ocurren pequeñas anécdotas, circunstancias, que nos lleven a cambiar de rumbo. Aunque Doppler, protagonista de la novela que lleva su mismo nombre, diese un giro brutal a su vida tras caerse de la bicicleta. El hombre ya venía de perder a su padre, pero fue la caída la que le hizo romper con todo y marcharse al bosque a una tienda de campaña. 

Dejó atrás a su familia, compuesta por hijos y mujer embarazada, y comenzó en soledad un nuevo camino. Alejado de la sociedad actual y adoptando a una cría de alce tras haber matado a su madre para comer. Sí, todo un poco excéntrico, pero es que así es esta satírica novela que se convirtió en todo un éxito en Noruega, país en el que nació Erlend Loe (Trondheim, 1969), autor de Doppler ( Nórdica Libros). 

Como todo el mundo, soy una maquinaria muy sofisticada que necesita estar bien engrasada para funcionar. Si hay exceso de una cosa, falla, y si falta otra, también

Doppler

A veces aceptamos la vida que nos viene impuesta sin tan siquiera pensar en un cambio. Tomamos como nuestra la rutina y nos conformamos con el devenir de las cosas. Pero, ¿es posible otro modo de vida? Doppler es ironía, es una maravillosa invitación a una reflexión comunitaria, es un aviso a navegantes para que abramos los ojos y observemos todo lo que nos rodea. Así, tal vez, encontremos el verdadero significado de esta historia, de la que vivimos día a día. El éxito personal que había tenido siempre Doppler no le aportaba lo suficiente y de ahí esa crisis existencial que le llevó a hablar sobre el mundo con aquel joven alce. Para leer, reír y reflexionar. 

Así comienza...

"Mi padre ha muerto. Y ayer le quité la vida a un alce. ¿Qué puedo decir? Era o él o yo. Y yo estaba muerto de hambre. La verdad es que me estoy quedando en los huesos. La víspera bajé a Maridalen y robé algo de heno de una granja. Rajé un saco con el cuchillo y me llenó la mochila de heno. Después me eché a dormir un rato y, al amanecer, bajé a la cañada al este del campamento y coloqué el heno a modo de cebo en un sitio que, desde hace tiempo, pienso que es el lugar perfecto para una emboscada. Luego tuve que esperar durante horas al borde de la cañada. Sé que hay alces por  aquí...". 

Por: Manuel Muñoz
Fecha: 03-04-2019