Agujero, una fantástica historia de una de las voces más frescas de la literatura japonesa

Un tríptico narrativo de Hiroko Oyamada compuesto por una novela corta y dos relatos

La rutina, lo cotidiano, convertido en literatura. Un tríptico narrativo compuesto por una novela corta y dos relatos donde se entrelazan los personajes. Un libro escrito por una de las voces más frescas de las letras japonesas. Una historia con pasillos que nos recordarán a Alicia en el País de las Maravillas, aunque en este caso el viaje es a un Japón marcado por la tecnología punta. Una novela que ha sido galardonada con el Premio Akutaga y que fue publicada por primera vez en 2014, llegando ahora su edición en castellano de la mano de Impedimenta. 

Un juego literario con aromas de Murakami

Hiroko Oyamada (en la imagen) es la autora de Agujero, el libro en cuestión del que estamos hablando. Una obra que cuenta con la traducción de Tana Oshima. Ambientado en el Japón rural, con grandes contrastes climáticos, el libro habla sobre cómo lo que nos rodea nos condiciona.

Las relaciones con la familia, el desarraigo, el abandono y la soledad en los pueblos, el destino, el matrimonio y la maternidad son algunos de los temas que caminan por Agujero, una obra que nos llevará por territorios fantásticos donde no faltan esos sueños que pueden convertirse en pesadillas. Lo sobrenatural se convierte por momentos en parte de la vida y el surrealismo trata de ganarse su sitio en este juego literario con aromas de Murakami. 

Así comienza...

Me mudé a este lugar con mi marido a finales de mayo, cuando le anunciaron en el trabajo que lo destinarían a otra oficina, dentro de la misma provincia, pero casi en la frontera, en pleno campo. Como en ese mismo municipio viven sus padres, llamó a mi suegra para preguntarle si no conocía alguna casa que pudiéramos alquilar. ¿Y por qué no vivís  en la que tenemos justo al lado? ¿Al lado? Sí, ya sabes, en la casa que tenemos en alquiler. Se acaba de vaciar. Yo estaba sentado junto a mi marido y la voz de mi suegra me llegó con nitidez. ¿Desde cuándo tenían una casa en alquiler al lado de la suya? ¿Por qué nunca había oído hablar de ella? Se fueron este mismo abril. Eran una familia de cuatro. El padre compró otra casa y la fue pagando poco a poco, y al final se mudaron. Eran buena gente. Antes de irse me trajeron una caja grande de mandarinas de Kunamoto para darme las gracias por todo.

Por: J. Berto
Fecha: 28-06-2021