Boxeo para sobrevivir en los campos de concentración nazi

K.O. Auschwitz, una historia de auténtica supervivencia, un libro desgarrador escrito por José Ignacio Pérez

Como un golpe seco que va directo al estómago y te deja sin respiración, sin aliento. Con ganas de arrojar la toalla, de darte por vencido tras recorrer las páginas de un libro que desgarra el alma. Si no sabes boxear, acabarás en la cámara de gas. K.O. Auschwitz (Córner) es una historia de auténtica supervivencia, de lucha, nunca mejor dicho, para vivir. Es el relato de los presos que tuvieron que subir a un ring para entretener a las SS, los malditos perros de presa de Hitler. 

Este extraordinario libro nace de un reportaje que José Ignacio Pérez, periodista de Marca, publicó en julio de 2019: Los púgiles de AuschwitzUn trabajo que fue galardonado con el Premio Online Journalism Awards en la categoría de Deportes y con el Premio Nacional de Periodismo Deportivo Manuel Alcántara

"Si el viento soplaba en dirección al campo, nos llegaba el desagradable olor a carne quemada de la gente que metían en los hornos de exterminio

K.O. Auschwitz

Testigos de aquella barbarie toman la palabra en las páginas de este libro. Noah, Víctor, Jacko, Tadeusz, Harry o Kazimierz hablan sobre ese sufrimiento que pasaron en los campos de concentración. Como indica Ernest Kowalcczyk (coordinador de proyectos históricos del Instituto Polaco de Cultura en Madrid), uno de los grandes valores de este libro es su rigor documental, fruto de un enorme trabajo de investigación. 

Con una excelente ambientación, bien escrito, el autor logra transportarnos a ese infierno de humo, carbón y ceniza al que quedó reducido la vida de miles de personas. No se trata de uno más de los muchos libros sobre la Alemania nazi. Está claro que el trasfondo es el mismo, que el dolor y la tragedia son protagonistas, pero en este caso aparece la originalidad de esa conexión a través del boxeo. 

La sinopsis

En el mayor matadero de inocentes jamás conocido...

Auschwitz.

Cuentan que allí, al otro lado, detrás de la alambrada, justo ahí donde el hombre nunca fue hombre, sino bestia, una vez un nazi preguntó:

¿Quién sabe boxear? 

Unos dijeron que sí y otros dijeron que no; pero ya fuera sí o no... Allí no era vivir, sino morir.

Cuentan que allí, donde el hombre por no tener no tenía ni nombre, sólo era número, triángulo o estrella y un color, un SS aburrido, cansado de matar, buscaba diversión; un rato de asueto para distraer el sopor de asesinar. Y entonces volvió a preguntar:¿

Quién sabe boxear?Y cuentan que allí, detrás de la alambrada, donde los presos no eran presos, sino carne de cañón; seres humanos, más de un millón, todos asesinados y convertidos en humo, ceniza y carbón; unos hombres buenos subieron al ring por obligación, para entretener al maldito SS que buscaba diversión. Y quizá esa fue su salvación, porque allí, entre mugre, hambruna, enfermedad y mucha mezquindad, en los combates de boxeo se ganaba un poco de sopa, mantequilla y pan.

Así lo recuerdan Noah Klieger y los otros 'boxeadores de Auschwitz'. Sobrecogedores testimonios de los que se pusieron los guantes para sobrevivir en el campo de concentración nazi.

Noah, aquel nonagenario con la mirada clara y la piel marcada por la desgracia. Manchada por ese tatuaje infame y añejo, desgastado, que empañaba su antebrazo. 1-7-2-3-4-5, el número de la muerte. 

Noah, el superviviente que durante su visita a Madrid, un día del mes de enero de 2018, vestía todo de gris, claro, oscuro y marengo, quizá como un recuerdo de lo que le tocó vivir. Tiempos color ceniza. Su cuerpo de nonagenario estaba encogido, encorvado por la edad, pero su mente despejada. Dispuesta para recordar.

Noah, el que cuenta que allí, al otro lado, detrás de la alambrada, un día escuchó:O sabes boxear o vas a la cámara de gas.

En este libro se narra la desgarradora historia de los presos que tuvieron que boxear para sobrevivir en Auschwitz, un relato concebido con los recuerdos de Noah Klieger, Tadeusz Pietrzykowski, Jacko Razon, Judah Vandervelde, Solomon Roth, Salamo Arouch, Andrzej Rablin... y muchos más.

Por: R.G.
Fecha: 09-07-2022