La novela que pone nombre al dolor que nadie ve: el fenómeno de Giulia Caminito

Ese dolor que no existe, un retrato literario del sufrimiento emocional invisible en la sociedad actual

Giulia Caminito regresa al panorama literario con Ese dolor que no existe (Sexto Piso), una obra que profundiza en los males invisibles que atraviesan a buena parte de la sociedad contemporánea, especialmente entre los más jóvenes. La autora italiana, que ya había captado la atención de los lectores con El agua del lago nunca es dulce en 2022, consolida con esta su cuarta novela una trayectoria marcada por la exploración de los conflictos emocionales y sociales desde una perspectiva íntima y simbólica.

El nuevo título propone un descenso a los abismos del dolor psicológico a través de Loris, un joven aquejado por una enfermedad que no puede ser diagnosticada. En este contexto, la narración se adentra en el terreno de la hipocondría y la ansiedad, abordando cómo estas afecciones condicionan la percepción de la realidad y erosionan los vínculos personales. La obra introduce además a un personaje singular, Catástrofe, una figura seductora y burlona que actúa como personificación de los miedos que acechan a toda una generación.

Un retrato generacional entre la memoria y el aislamiento

La historia de Loris se articula a partir de un contraste entre pasado y presente. En su infancia, los veranos junto a su abuelo Tempesta representaban un espacio de calma y aprendizaje, donde el protagonista podía alejarse de las angustias y conectar con lo esencial. Aquella etapa, marcada por actividades como cultivar el huerto o criar palomas, se presenta como un refugio frente a un presente dominado por la incertidumbre.

Ya en la treintena, Loris ha convertido la lectura en su profesión y reside en la ciudad, donde mantiene una vida aparentemente estable. Sin embargo, la precariedad laboral en el ámbito editorial y la sensación constante de no estar a la altura intensifican un malestar que se manifiesta como un dolor persistente, un dolor que, según percibe, nadie más puede ver. La novela describe así el progresivo aislamiento emocional del protagonista, que se distancia de su entorno más cercano.

En este proceso, las relaciones personales –con su pareja, sus padres o los médicos– se debilitan, mientras Loris encuentra refugio en espacios ambiguos. Por un lado, las redes sociales actúan como alivio momentáneo, pero también como amplificadoras de sus temores. Por otro lado, Catástrofe se convierte en una presencia constante, una criatura descrita como mutante –con ojos de gato, piel de pez y orejas de loba– que lo acompaña en sus momentos más críticos.

La novela, además, incorpora un guiño literario a Mercè Rodoreda, una de las autoras de referencia para Caminito, estableciendo un diálogo con La plaza del Diamante que no pasa desapercibido para los lectores familiarizados con esta obra. Este homenaje refuerza la dimensión literaria del relato, que combina introspección psicológica con elementos simbólicos.

Con Ese dolor que no existe, Caminito construye un relato que interpela directamente al lector contemporáneo, al situar en el centro un sufrimiento difícil de nombrar pero ampliamente compartido. La obra se plantea así como una reflexión sobre la posibilidad de recuperar la libertad personal en medio de un contexto marcado por la fragilidad emocional y la incertidumbre.

La autora: Giulia Caminito

Nació en Roma en 1988. Se licenció en Filosofía Política y en 2016 publicó La Grande A, que obtuvo el Premio Bagutta a la mejor primera novela, el Premio Berto y el Premio Brancati en categoría joven. Su segunda novela, Un giorno verrà, se alzó con el Premio Fiesole en 2019. El agua del lago nunca es dulce fue finalista del Premio Strega y ganadora del Premio Campiello en 2021. Ese dolor que no existe es su cuarta novela.

Por: J. Berto
Fecha: 04-04-2026