La verdad gráfica sobre el error que pudo borrar a Europa
En Chernóbil, la caída de Atomgrad, de Matyás Namai

La novela gráfica "Chernóbil. La caída de Atomgrad" reconstruye el gran desastre nuclear de 1986 a través del guion y las ilustraciones de Matyás Namai. La obra expone cómo el fallido programa "Átomos para la Paz", diseñado para superar la supremacía nuclear de Occidente, terminó generando una nube radiactiva que aterrorizó al mundo. El autor señala que la catástrofe fue el resultado de una suma de factores complejos como las estrictas políticas autoritarias y la imposición de plazos imposibles. La falta de recursos económicos y materiales, unida a una burocracia omnipresente y la corrupción política, detonaron la mayor crisis atómica de la historia.
El relato se presenta como una crónica gráfica y desgarradora que sigue decenas de historias humanas afectadas directamente por la tragedia. La narración abarca desde la perspectiva de los ingenieros y bomberos que acudieron primero hasta la de los médicos y soldados movilizados. El texto configura un mosaico de víctimas que incluye a niños y familias de los pueblos circundantes e incluso a los animales de los bosques. Todos ellos pagaron el precio de las ambiciones y la arrogancia de unos políticos distantes que gestionaron la crisis desde la opacidad.
El simbolismo del color y la técnica
Las ilustraciones poseen un estilo muy característico y llamativo basado en una gama limitada de colores: azul y amarillo. Matyás Namai utiliza esta combinación, en clara referencia a Ucrania, para acentuar el dramatismo y el simbolismo de la obra. El uso del contraste entre ambos tonos permite dar énfasis a las escenas de mayor sentimiento o tensión. Esta conmovedora combinación de hechos históricos con un estilo visual de gran fuerza logra narrar el desastre con claridad y emoción, ofreciendo una experiencia impactante al lector.
La obra destaca por combinar una lección de historia con excelentes explicaciones técnicas sobre lo que supone un accidente nuclear en poco más de cien páginas. El libro es conciso pero completo al abordar la ciencia, la política y la vida cotidiana. El autor transmite ideas complejas mediante imágenes memorables como un soborno con vodka a la policía por parte de saqueadores en Pripyat. También emplea una analogía entre un horno y el reactor RBMK para describir la explosión.
Las secuelas en la población civil
El autor detalla las devastadoras consecuencias para miles de niños de Ucrania, Bielorrusia y Rusia afectados por la radiación. Estos afectados son denominados en el texto como los "hijos de Chernóbil" y sufrieron enfermedades graves como cáncer de tiroides y leucemia. El relato también muestra cómo muchas personas regresaron a sus casas a pesar del peligro latente. Estas familias convivían con la radiación bajo la premisa de que, aunque tuvieran un hijo deforme, lo querrían igual, desafiando las recomendaciones de seguridad.
Matyás Namai narra con gran sensibilidad el momento exacto de la explosión y la llegada de las primeras brigadas de bomberos. El texto describe los síntomas que tanto estos efectivos como los trabajadores de la central empezaron a notar debido a la exposición extrema. Esta novela gráfica se consolida como una opción excelente para quienes profundizar más en lo sucedido en la, por desgracia, popular central nuclear.








