Mucho más que escenarios: por qué el cine y las series son la verdadera historia visual de España
Cine, series y territorio. El análisis de Raquel Piñeiro sobre la identidad visual española en Un país en la pantalla
La relación entre el espacio geográfico y la narrativa audiovisual constituye un eje fundamental para comprender la identidad de una nación. En su obra Un país en la pantalla (GeoPlaneta), la periodista, editoria y escritora Raquel Piñeiro propone un ejercicio de observación detallada sobre cómo España ha sido retratada, imaginada y transformada por la cámara. A través de un recorrido que abarca desde las primeras producciones hasta las series contemporáneas, el texto examina la manera en que los escenarios naturales y urbanos han dejado de ser meros fondos para convertirse en protagonistas de la historia colectiva.
El análisis se estructura en diversos bloques temáticos que permiten diseccionar la pluralidad del paisaje español. La obra dedica especial atención a hitos como la llegada de las grandes producciones estadounidenses y el fenómeno del spaghetti western en Almería. Según se desprende del texto, la transformación de los desiertos andaluces en el lejano oeste supuso no solo un motor económico, sino un cambio en la percepción internacional del territorio, consolidando a España como un destino versátil para la industria global.
El contraste entre lo rural y la periferia urbana
Un aspecto relevante de la investigación de Piñeiro es la dualidad entre el entorno neorrural y la realidad de los barrios periféricos. La autora analiza cómo el cine ha transitado de la idealización del campo a la crudeza de las grandes urbes, prestando especial atención al denominado cine quinqui como espejo de una transición social convulsa. Este género, según el análisis, permitió documentar espacios que la historia oficial a menudo ignoraba, convirtiendo los bloques de viviendas y los descampados en símbolos de una época específica.
El paisaje de un país no se entiende sin las imágenes que el cine ha proyectado sobre él a lo largo de las décadas
Un país en la pantallaLa obra también profundiza en el impacto del turismo y cómo la pantalla ha servido como herramienta de promoción y construcción de iconos. El texto describe cómo ciertas películas ayudaron a fijar en la memoria colectiva una imagen de España que oscila entre el tipismo y la modernidad. La evolución de los destinos vacacionales a través del cine revela las aspiraciones de una sociedad que buscaba su lugar en el mundo, reflejando cambios en las costumbres y en la fisonomía de las costas españolas.
De la literatura a la pantalla: la construcción de la memoria
Otro de los pilares del libro es la transposición de la palabra escrita a la imagen, explorando cómo las adaptaciones literarias han configurado nuestra visión de la historia nacional. Piñeiro examina diversos capítulos dedicados a la "historia e histeria" de España, donde se analiza el tratamiento de los conflictos y los hitos del pasado. En este sentido, el cine funciona como un archivo visual de la memoria histórica, capaz de revisitar el pasado desde diferentes ángulos y sensibilidades artísticas.
El texto no olvida los géneros más específicos, como el cine de culto o los documentales, que aportan una visión menos convencional del país. La autora destaca que estos formatos permiten explorar realidades alternativas o marginales, enriqueciendo el mapa visual de España con matices que escapan a las grandes producciones. La capacidad de la cámara para capturar la esencia de lo cotidiano y lo extraordinario se presenta como una constante en la evolución de nuestra cinematografía.
La estructura de la obra permite al lector navegar por una geografía sentimental y profesional. Desde los capítulos dedicados a la escena del crimen hasta aquellos que analizan dónde viven los personajes de ficción, el libro ofrece una perspectiva sociológica del entorno construido. La narrativa de Piñeiro subraya que cada localización cinematográfica conlleva una carga cultural que altera la forma en que los habitantes se relacionan con su propio espacio y cómo este es consumido por el espectador.
Una guía indispensable para entender que España es, en gran medida, lo que las pantallas han proyectado de ella. La investigación de la autora ofrece un análisis serio y neutral sobre la potencia de la imagen para definir un territorio. La obra concluye que el cine y las series son herramientas fundamentales para interpretar el presente, proporcionando las claves necesarias para descodificar los paisajes que conforman la identidad actual del país.







