Una novela de la vida misma

La evolución de la amistad en el paso del tiempo. Las amistades del ayer y su estado en el presente. Historias comunes de gente normal. Temas cotidianos. La vida, en definitiva, retratada en una novela. La nostalgia del pasado dibujada en Nosotros, los de entonces (Planeta), una novela de Marta Rivera de la Cruz.

Un relato que es pura melancolía. Sonrisas y heridas del pasado que regresan durante la típica reunión del grupo de amistades que queda para ponerse al día de los últimos años. Y entre batallitas y anécdotas, todo lo pasado y lo que queda por vivir. En este caso, la autora nos presenta a un grupo de amigos de la Universidad, que con los 40 en los bolsillos, se reencuentra una década después.

Antes de verse las caras, todos piensan que tienen algo muy importante que contar al resto del grupo, pero al final acabarán todos sorprendidos ante todos los acontecimientos y secretos que el paso del tiempo y la falta de contacto habían ido guardando.

La novela refleja ese cambio generacional, ese tránsito de los tiempos de despreocupación de entonces a los miedos, responsabilidades y obligaciones que todos tienen ahora. Una historia de triunfadores y perdedores. O de perdedores que tienen toda la pinta de serlo, pero que al final al menos no han tenido tantos problemas como los que teóricamente han ganado.

Seis son los protagonistas (tres hombres y tres mujeres) de un relato que destaca por su gran narrativa y estructura. La trama está perfectamente orquestada y enriquecida con los diálogos y las relaciones entre los personajes. Todos están perfilados con exactidud y de categoría son esos encuentros con mesa y mantel detallados tan ricamente.
 

El lector que comparta generación -o se aproxime a la misma- con los protagonistas a buen seguro que se siente identificado con ese reencuentro del grupo. ¿O acaso nunca han quedado sin ganas con unos viejos amigos para una cita que después acaba dejando numerosas anécdotas y situaciones curiosas?

 

"Llegaba el momento de hablar de cine. Las películas que habían visto juntos eran parte de los recuerdos colectivos que se acumulaban como montones de hojas secas".


Cercana, de prosa fácil. Del paso del tiempo, de las arrugas que van aparenciendo en el alma, del verdadero signficado -si es que lo tiene- de la amistad. Una novela de la vida misma. De las relaciones y sus momentos. De regreso. Leer para volver. Volver para sentir.

Por: J. Berto
Fecha: 02-05-2016