Dos hermanas gemelas y una pérdida irreparable: así es Lagartijas, de Silvia Panadero

Una historia sobre el duelo, la memoria y la infancia en el corazón del mundo rural

La novela Lagartijas, publicada por Editorial Milenio y escrita por Silvia Panadero Amaro, propone una mirada profundamente humana a las consecuencias emocionales de la pérdida durante la infancia. Ambientada en una localidad de Jaén, la historia sitúa al lector en un entorno rural lleno de pequeños detalles cotidianos que adquieren un fuerte peso simbólico y sirven de escenario para una narración centrada en la memoria, el duelo y la reconstrucción personal.

El universo rural como refugio de la memoria

Las protagonistas son Elena y Eva, dos hermanas gemelas que crecen rodeadas de una familia de clase media que regenta una tienda en el pueblo. La casa familiar, el corral, los animales domésticos, la figura de la abuela y las relaciones con los vecinos conforman un universo cercano donde las tradiciones y la convivencia adquieren una importancia decisiva. La autora convierte estos espacios cotidianos en un escenario que transmite tanto la calidez de los recuerdos como la dureza de las experiencias que marcarán la vida de sus personajes.

La novela presta especial atención a la infancia, reflejando los juegos compartidos con los amigos de la escuela y esa aparente inocencia que, vista desde la edad adulta, revela una complejidad emocional mucho mayor. A través de estos episodios, Silvia Panadero construye una narración que reflexiona sobre el momento en que la niñez deja de ser un territorio protegido para enfrentarse a la realidad del dolor.

Con una prosa delicada, la autora evita el dramatismo excesivo y apuesta por una narración pausada en la que las emociones se desarrollan con naturalidad. La voz narrativa acompaña al lector sin buscar grandes giros argumentales, sino invitándolo a comprender cómo una experiencia traumática transforma la manera de mirar el mundo y de relacionarse con el pasado.

Una historia sobre el duelo y la reconstrucción de la identidad

Uno de los aspectos más destacados de Lagartijas es su aproximación al duelo infantil. La desaparición de una de las hermanas obliga a la protagonista a afrontar un proceso de reconstrucción emocional que trasciende la pérdida de un ser querido para convertirse también en una búsqueda de su propia identidad. La novela plantea cómo una parte esencial de la personalidad puede quedar ligada para siempre a quien ya no está.

El relato incorpora un marcado componente autobiográfico familiar, circunstancia que aporta autenticidad a la construcción emocional de la historia. Sin convertir la experiencia personal en el centro del discurso, la autora consigue abordar cuestiones universales como la aceptación del dolor, la convivencia con la ausencia y la necesidad de reconciliarse con el pasado para seguir avanzando.

Más que ofrecer respuestas definitivas, la obra propone un recorrido íntimo por las distintas formas en las que la memoria permanece viva. El duelo aparece como un proceso que nunca concluye del todo, sino que evoluciona junto a quienes lo experimentan, convirtiéndose en parte de su identidad y de su manera de comprender la vida.

Lagartijas destaca por la sensibilidad con la que aborda temas universales sin renunciar a la sencillez narrativa. Silvia Panadero construye una novela donde la infancia, la familia, el mundo rural y la pérdida se entrelazan para ofrecer una historia serena y profundamente emotiva. El resultado es una obra que invita a reflexionar sobre la capacidad del ser humano para convivir con las heridas del pasado y encontrar, poco a poco, un camino hacia la reconciliación consigo mismo.

Por: María Vila
Fecha: 26-07-2026