El inquietante retrato de Estados Unidos: religión, política y fantasías de guerra civil

Jeff Sharlet examina el auge de la polarización y el extremismo ideológico

La resaca. Escenas de una guerra civil parsimoniosa, del periodista y académico Jeff Sharlet ofrece un análisis incisivo sobre la transformación de la política estadounidense en la última década, marcada–según describe– por una deriva que ha llevado a que la reacción se convierta en delirio y la desconfianza en paranoia. El libro, traducido por Marta Armengol, se presenta como una guía para entender cómo el odio ha evolucionado hacia “fantasías –a veces realidades–de violencia”, en un contexto social profundamente fragmentado.

Sharlet retrata un país donde la religión ha dejado de ser un elemento conciliador para convertirse en catalizador de tensiones. Según expone, por todo Estados Unidos proliferan figuras a las que denomina “hombres de Dios”, quienes, en sus palabras, “glorifican el materialismo y la glotonería del alma” mientras invocan las Escrituras y se preparan para una eventual confrontación civil. Este fenómeno, lejos de ser marginal, se inserta en dinámicas más amplias de radicalización ideológica.

De los púlpitos a los mítines: la fusión entre fe y poder

El autor describe cómo las megaiglesias contemporáneas han alterado su mensaje tradicional. Donde antes predominaban valores como la paz o la comprensión, ahora —según sostiene— resuenan discursos marcados por “mentiras, codicia y glorificación de la guerra”. Esta mutación del discurso religioso encuentra un reflejo paralelo en la esfera política, donde los mítines adquieren una dimensión casi espiritual, cargados de “necesidad y expectación” similares a los antiguos despertares religiosos.

En este escenario, Sharlet identifica una intensificación emocional en los sectores más radicales de la derecha estadounidense. Afirma que dinámicas como el amor derivan en “adulación”, el miedo en “venganza” y la ira en “furia”, configurando un clima de creciente polarización. El libro sostiene que estas transformaciones no solo afectan al discurso público, sino que también moldean identidades colectivas y percepciones de la realidad.

El análisis se detiene también en figuras simbólicas dentro de este contexto. Sharlet plantea que el actual presidente de Estados Unidos actúa como “vehículo de miedos y fantasías conspirativas”, elevándose progresivamente hacia una suerte de santificación política. En paralelo, menciona el caso de Ashli Babbitt, fallecida durante el asalto al Capitolio, cuya figura –según describe– es reinterpretada y “beatificada como mártir de la feminidad blanca” en determinados círculos.

Más allá de los nombres propios, la obra traza una geografía emocional del país, marcada por el dolor, la incertidumbre y el avance de corrientes autoritarias. Sharlet explora cómo estas tensiones se insertan en un contexto más amplio que vincula religión, política y cultura, apuntando a lo que define como un auge del fascismo en distintas capas de la sociedad.

Pese al tono crítico, el libro también deja espacio para otras miradas. El autor subraya la existencia de comunidades que resisten esta deriva, defendiendo valores alternativos basados en la justicia, la libertad y el sentido colectivo. En ese contraste, La resaca se configura como un testimonio complejo de un país en disputa consigo mismo.

Por: María Vila
Fecha: 15-04-2026