Entrevista a Jussi Adler-Olsen, Stine Bolther y Line Holm

Tras la buena acogida de Las almas muertas no cantan, sus autores hablan sobre el relevo creativo y las posibilidades de futuro del Departamento Q

© TineHarden

La jubilación de Carl Mørck marca un antes y un después en el Departamento Q. Con Las almas muertas no cantan (Maeva), la saga criminal creada por Jussi Adler-Olsen abre una nueva etapa con la incorporación de dos escritoras, Stine Bolther y Line Holm, que asumen el reto de mantener viva una de las series más reconocibles de la novela negra nórdica. El cambio no solo afecta a sus protagonistas, sino también al proceso creativo de una historia que busca conservar su esencia sin renunciar a nuevas perspectivas.

Los tres autores trabajan en equipo para dar continuidad a un universo literario construido durante diez novelas. Mientras Bolther y Holm desarrollan la trama y los personajes, Adler-Olsen supervisa el proceso y conserva la última palabra. El humor característico de la saga, la evolución de Rose y Assad y la llegada de Helena Henry son algunas de las claves de esta nueva entrega. En esta entrevista, los tres escritores hablan sobre el relevo creativo, los desafíos de escribir a varias manos y el futuro del Departamento Q, además de la buena acogida que ha recibido esta nueva etapa entre los lectores.

¿Qué aporta cada uno de vosotros al proyecto que lo hace diferente?
 
Los tres somos muy diferentes. Jussi aporta su amplia experiencia y su estilo específico como escritor y creador del universo del Departamento Q. Line es muy analítica y aporta su sólida experiencia como periodista de investigación al conjunto de conocimientos, y Stine contribuye con sus muchos años de periodismo de campo, en estrecho contacto con investigadores policiales clave y otros especialistas. Juntos forman un conjunto de talentos muy sólido.  Y los tres son escritores consumados por derecho propio.
¿Cómo es un día de trabajo típico para el trío? ¿Quién se encarga de qué? ¿Os turnáis para escribir o cada uno trabaja por separado y luego lo unís todo?
 
Line y Stine trabajan en una sinopsis; durante esta fase acuerdan qué personajes va a desarrollar cada una. A lo largo de todo el proceso consultan a Jussi para asegurarse de que van por buen camino, y Jussi actúa como interlocutor para desarrollar la historia. Esto continúa durante todo el proceso de escritura, en el que poco a poco también se va involucrando el editor. Se trata en gran medida de un trabajo en equipo, aunque gran parte de la redacción se realiza de forma individual. 
 
¿Cómo os repartís la carga de trabajo creativa, es decir, la trama, el desarrollo de los personajes, la investigación, los diálogos y las revisiones finales? ¿Quién tiene la última palabra cuando hay un desacuerdo?
 
Jussi siempre tiene la última palabra. Al fin y al cabo, es él quien mejor conoce el universo del Departamento Q, aunque, en realidad, es muy raro que se llegue a eso: hay una estrecha colaboración durante todo el proceso. El trabajo en la sinopsis es muy detallado y se lleva a cabo colectivamente. Solo cuando está lo más completa posible comienza la redacción propiamente dicha. A continuación, Line y Stine escriben sobre los personajes que se les han asignado. Las revisiones finales se realizan junto con Jussi y el editor.
 

Una de las señas de identidad del Departamento Q es su humor. ¿No resulta excepcionalmente difícil mantener un tono tan característico? 

Afortunadamente, todos compartimos el mismo tipo de sentido del humor. Para Jussi ha sido maravilloso ver con qué elegancia Line y Stine entretejen el humor en el texto. Tienes razón, no es fácil, pero, como verás, sin duda se puede conseguir. 

¿Cómo evitáis que la novela parezca escrita por tres voces distintas y os aseguráis de que la identidad del Departamento Q, tan fácilmente reconocible, permanezca intacta? 

Esto solo ha sido posible porque Line y Stine se han esforzado mucho por conocer a fondo el universo del Departamento Q. A Jussi le ha impresionado enormemente la profundidad con la que han analizado los diez primeros libros, tanto el texto como los personajes. En muchos aspectos, Jussi cree que Line y Stine conocen su obra mejor que él mismo.

En comparación con las entregas anteriores, ¿hay algún cambio fundamental en el tono, el ritmo o la estructura de Las almas muertas no cantan? 

Oh, sí: Carl se ha jubilado y se incorpora una nueva persona al equipo del sótano, una mujer danesa-francesa llamada Helena Henry. Es una aportación fresca que da energía a la historia. Y, por supuesto, Line y Stine son mujeres y 25 años más jóvenes que Jussi; sus perspectivas son diferentes. Pero los lectores seguirán reconociendo el estilo clásico del Departamento Q.

El cambio más destacado es la llegada de una protagonista femenina al Departamento Q: Carl Mørck da un paso al lado y Helena Henry toma las riendas. 

¿Por qué era tan esencial poner a una nueva figura al mando? Si le preguntas a Rose, ella es la jefa, ¡no Helena Henry! Este hecho aporta cierta dinámica. Y, por supuesto, las cosas han cambiado, también en el Departamento Q. De lo contrario, resultaría extraño.

Rose y Assad constituyen el corazón emocional de la serie. ¿Qué aspectos de estos personajes querías conservar y qué decidiste reinventar?
 
Line y Stine: Jussi nos ha dado carta blanca para desarrollar la serie como quisiéramos. Le preguntamos qué personajes podíamos descartar, no eran muchos. Pero mandamos a Carl a la jubilación y a Gordon a un nuevo trabajo lejos de aquí. Los personajes de Rose y Assad están bien consolidados, pero a ellos también les pasan cosas en la vida. Y Helena Henry entra en escena, lo que nos da mucho margen para seguir desarrollando a Rose y Assad.
 
El ritmo cinematográfico de los libros ha inspirado diversas adaptaciones al cine e incluso una próxima serie de Netflix. ¿Continúa esta narrativa dinámica y visual en esta nueva etapa?
 
Ninguna de las películas ni series de televisión ha llegado tan lejos como nosotros en la historia del Departamento Q: nos centramos en desarrollar la serie como si Jussi la hubiera escrito él mismo, pero con nuestro toque personal. No vemos necesidad de dejarnos influir por nada más que la narrativa original.
 
¿Cómo se ha recibido esta nueva dirección en Dinamarca y a nivel internacional? ¿Cómo han reaccionado los lectores de toda la vida ante los cambios?
 
Los tres estamos inmensamente agradecidos de que «Q11» haya tenido tan buena acogida. Nuestra impresión es que se considera una novela clásica del Departamento Q, pero con un aire de frescura; estamos muy contentos con este veredicto.
 
En términos generales, ¿qué ha significado para Jussi la creación y el enorme éxito de la serie del Departamento Q?
 
En primer lugar, significó que realmente escribí los diez libros; si nadie hubiera leído los primeros, no habría escrito el resto. Pero, aparte de eso, ha habido muchos momentos maravillosos en los que he conocido a gente estupenda: en las distintas editoriales, entre los periodistas y, sobre todo, entre los lectores. Menudo privilegio.
 
Para los lectores españoles que han seguido fielmente la saga durante años, ¿qué les diríais  ahora que van a abrir este nuevo libro? ¿Y hacia dónde se dirige ahora el Departamento Q?
 
Jussi dice que los lectores pueden comprar el libro con confianza y sentirse como en casa en el universo del Departamento Q. Es la sensación que él mismo tiene. ¿Hacia dónde se dirige? Bueno, todos tenemos tanta curiosidad como vosotros.
 
¿Hay suficientes ideas en la recámara para futuras entregas?
 
Oh, sí...

Por: Más Leer
Fecha: 13-10-2026