Expediente Triana. La noche de Carmen Arrabal: misterio, memoria y lo inexplicable de la mano de Julio Vera García

La novela publicada por Almuzara explora el terror psicológico y la intriga paranormal a través de una leyenda escolar que se resiste a desaparecer

La nueva novela de Julio Vera García, Expediente Triana. La noche de Carmen Arrabal (Almuzara),  se adentra en el terreno del misterio y los fenómenos paranormales desde una perspectiva contenida y atmosférica. Ambientada en el barrio sevillano de Triana, la historia parte de una leyenda transmitida durante generaciones en un colegio: la presencia persistente de Carmen Arrabal, una niña cuyo rastro parece haberse quedado atrapado entre las paredes del edificio. La obra se sitúa así en la frontera entre la memoria colectiva y el miedo a lo inexplicable.

El punto de partida narrativo se construye a través del reencuentro de cinco antiguos alumnos que deciden pasar la noche de San Andrés en el colegio para verificar la veracidad de los rumores. Equipados con cámaras y grabadoras, su intención inicial es documentar los supuestos fenómenos desde una mirada racional. La investigación, sin embargo, pronto se transforma en una experiencia íntima y perturbadora, donde la objetividad deja paso a la duda y a la inquietud.

La leyenda como motor narrativo

A medida que avanza la noche, los protagonistas se enfrentan a sucesos que desafían cualquier explicación sencilla. Voces que no quedan registradas, pasillos que parecen alterar su forma, luces que se comportan de manera errática y puertas que se cierran solas construyen un clima de tensión sostenida. La novela no recurre al impacto inmediato, sino que apuesta por una progresión lenta del desasosiego, reforzando la sensación de que la amenaza es constante y cercana.

El relato se apoya en la idea de que las leyendas no solo sobreviven al paso del tiempo, sino que se alimentan de quienes intentan desentrañarlas. Carmen Arrabal deja de ser un simple nombre para convertirse en una presencia activa, un misterio que parece reclamar atención y memoria. El pasado, lejos de permanecer inmóvil, se filtra en el presente de los personajes y condiciona sus decisiones.

Intriga paranormal y peso del pasado

Uno de los aspectos más destacados de Expediente Triana es la manera en que combina la intriga paranormal con el regreso emocional al lugar de la infancia. El colegio funciona como un espacio cargado de recuerdos, donde los protagonistas no solo investigan un fenómeno ajeno, sino que se enfrentan a lo que dejaron atrás. Esta doble dimensión refuerza el carácter psicológico del relato y amplía su lectura más allá del género.

La narración de Julio Vera García opta por un tono sobrio y eficaz, centrado en crear atmósferas y en dosificar la información. La inquietud se instala de forma gradual, acompañando al lector hasta convertirse en una sensación persistente que se mantiene incluso fuera de la lectura. El ritmo narrativo favorece esa inmersión pausada que invita a avanzar página a página, especialmente en las horas nocturnas.

La novela se presenta como una propuesta sólida dentro de la narrativa de misterio contemporánea. Sin recurrir a excesos, construye un universo donde lo inexplicable se entrelaza con la memoria y el miedo adquiere una forma casi tangible. Expediente Triana. La noche de Carmen Arrabal confirma el interés de su autor por explorar los límites entre la investigación racional y la experiencia personal, dejando al lector ante una pregunta incómoda: qué ocurre cuando las leyendas deciden responder. 

Por: María Vila
Fecha: 12-01-2026