
Historias Phantasticas III: el nuevo horizonte de la literatura especulativa y de género
Tercera antología de relatos de ciencia ficción, fantasía y terror coeditada bajo un sello especializado
El panorama de la literatura de género en castellano consolida sus estructuras de difusión mediante propuestas colectivas de gran valor prescriptor. Un ejemplo paradigmático de esta tendencia es la publicación del volumen titulado Historias Phantasticas III, la tercera entrega de la célebre antología de relatos adscritos a la ciencia ficción, la fantasía y el terror que edita el sello especializado Ediciones El Transbordador. El libro se configura como una cuidada compilación de cuentos que derivan directamente del concurso literario convocado por la escuela de escritura Phantastica, un certamen que a su vez se desarrolla en estrecha colaboración con la revista sectorial Windumanoth. Esta sinergia institucional da como resultado un compendio riguroso que toma el pulso a las corrientes temáticas y estilísticas de la narrativa especulativa actual.
La selección de autores y textos que integran este tercer volumen destaca por una rica pluralidad formal, donde conviven diversas formas de abordar lo insólito y lo tecnológico. Entre las firmas que configuran el índice de la obra se encuentran creadores como Santi Selvi, quien presenta el relato titulado Polvo y humo, y Concha Perea, que participa con la pieza denominada El mar que no se ve. Asimismo, la antología incorpora las aportaciones de Isaac López, autor de la narración Donde mueren las luciérnagas, junto a Gemma Solsona Asensio, quien firma el cuento El final de la escapada. Estas propuestas se complementan con el texto titulado La carne de Dios, escrito por Mónica Cueto, y con Flores de silicio, una obra firmada de manera conjunta por Santi Selvi e Inma Ortega, evidenciando la amplitud de registros del volumen.
La diversidad de voces y autores en la nueva compilación fantástica
El recorrido a través de las páginas de esta compilación permite visibilizar el trabajo de un nutrido grupo de firmas emergentes y consolidadas dentro de la convocatoria. El índice de creadores se extiende con las contribuciones de Mayte Blasco, autora de Un lugar sin monstruos, y María Pérez, quien entrega el relato El coleccionista de susurros. Por su parte, la vertiente especulativa se enriquece con piezas como La última sinfonía, correspondiente a Javier Fernández, y El peso de la memoria, un texto que lleva la firma de Elena Fuentes. El volumen también da cabida a las narraciones de David Luna, con su cuento titulado La balada del astronauta, y de Laura López, que ofrece al lector la obra titulada El reflejo del espejo, ampliando el abanico estético de la propuesta.
La nómina final de participantes de esta tercera antología refleja el rigor del comité de selección vinculado a la escuela y a la revista colaboradora. Las páginas del libro recogen de igual modo las propuestas de Carlos Silva, responsable del relato La melodía del vacío, y de Ana Martínez, quien firma el texto El jardín de las estatuas. A estas se suman las creaciones de Pedro Gómez, con el cuento titulado La sombra del pasado, y de Lucía Roldán, autora de El secreto del faro. El conjunto antológico se completa de forma armónica con las aportaciones literarias de Jorge Benítez, que presenta La máquina del tiempo, y de Isabel Sanz, creadora encargada de cerrar esta muestra de talento con la pieza titulada El último viaje.








