Todas las ciudades están poseídas: este libro desvela cómo el capitalismo se apropia de las ciudades
Manuel Delgado examina cómo conceptos como la sostenibilidad, el civismo y el patrimonio sirven para legitimar nuevas formas de organización

El gobierno de las ciudades y la distribución de la riqueza en ellas continúan sustentándose en valores considerados incuestionables. Esta es una de las ideas que desarrolla Manuel Delgado en Todas las ciudades están poseídas, un ensayo publicado por Capitán Swing en el que examina los argumentos morales que acompañan a la apropiación capitalista de los espacios urbanos.
El catedrático emérito de la Universitat de Barcelona, nacido en Barcelona en 1956, analiza cómo la gestión de las ciudades se presenta como una lucha entre el Bien y el Mal. Según plantea el autor, aquello que se percibe como negativo está relacionado con la propia naturaleza de la vida urbana, marcada por una sucesión interminable de acontecimientos, cambios e incertidumbres.
Delgado cuestiona la pretensión de construir una ciudad impecable, libre de conflictos y ajustada a los modelos diseñados por los expertos. Frente a esa aspiración, contrapone la realidad de unos espacios urbanos cuya complejidad y dinamismo no siempre pueden comprenderse desde los conocimientos y las técnicas del urbanismo.
Los valores que justifican la transformación urbana
El ensayo examina los conceptos que respaldan esa aspiración de orden y perfección. Entre ellos figuran el capital humano, el espacio público, la sostenibilidad, la cultura, el humanismo tecnológico, el patrimonio y el civismo, presentados como nuevos valores sagrados que orientan la organización de las ciudades.
El autor sostiene que la invocación de estos principios acompaña a una serie de actuaciones destinadas a imponer una determinada concepción de la vida urbana. En su análisis, la búsqueda de una ciudad previsible y sin sobresaltos entra en tensión con la realidad cotidiana, caracterizada por la diversidad de situaciones y la aparición constante de acontecimientos inesperados.
Todas las ciudades están poseídas aborda así los argumentos y los rituales que, según Delgado, legitiman la apropiación capitalista del espacio urbano. El libro plantea que la aspiración de pacificar las ciudades y establecer un orden definitivo implica también intentar vencer el conflicto y la incertidumbre, dos elementos que forman parte de la propia vida urbana.







