El misterio de las recetas de la señora Jeong, la novela coreana que esconde mensajes bajo el arroz y está conquistando a los lectores
Kim Jiyun presenta una novela de healing fiction protagonizada por una mujer que utiliza la comida y las palabras para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles
© Lee Hyun-Mi
La literatura coreana vuelve a acercarse a los lectores españoles con El misterio de las recetas de la señora Jeong (Planeta), de Kim Jiyun, una novela que continúa la estela de otras historias de corte feel-good como El misterio de la lavandería de Yeonnam-dong. La obra propone un relato centrado en las segundas oportunidades, la bondad y el poder de los pequeños gestos para afrontar situaciones difíciles.
La historia transcurre en una pequeña casa de comidas escondida entre las calles de Seúl. Allí, la señora Jeong Gumnam prepara los mejores dosiraks de la ciudad, unas fiambreras caseras que guardan algo más que comida. Bajo el arroz, la protagonista esconde pequeños mensajes escritos con palabras amables, pensados para reconfortar, inspirar y ayudar a sus clientes a continuar adelante.
Recetas que esconden algo más que comida
Madres solas, jóvenes perdidos, soñadores heridos y personas con el corazón roto llegan hasta el restaurante de Gumnam cargando con sus propias preocupaciones. Las recetas y los encuentros con la protagonista terminan convirtiéndose en una vía para descubrir que incluso en las situaciones más oscuras puede quedar un hilo de esperanza. La propia señora Jeong también guarda sus propios pesares y misterios.
La novela presenta así una historia delicada y luminosa en la que la comida funciona como punto de encuentro entre personas que atraviesan distintas dificultades. Cada plato preparado por Gumnam y cada nota que acompaña sus recetas forman parte de una trama en la que sanar puede comenzar con un gesto aparentemente sencillo.
Uno de los pasajes incluidos en la obra muestra a la protagonista preparando un dosirak con tortilla enrollada, hojas de perilla fritas, ensalada con mayonesa, kimchi fresco y dos gruesas albóndigas de carne de res. Después, escribe una nota que introduce en la fiambrera: "La alimentación es el mejor de los remedios. Come bien para que nunca te duela el estómago ni el corazón".
Tras envolver cuidadosamente el mensaje en papel de aluminio y esconderlo bajo el arroz, Gumnam termina su preparación con una sonrisa. El relato describe entonces cómo, al amanecer, el aroma del arroz caliente del restaurante Manna Dosirak escapa por la ventana y se extiende por las callejuelas del barrio, en una escena que resume el tono cálido y reconfortante de la novela.







