La herida que atraviesa generaciones: Melba Escobar se desnuda en Las huérfanas

La autora colombiana explora el legado emocional de su madre y su tía en su obra más personal

©  Carlos Duque

La novela Las huérfanas (Temas de Hoy) se adentra en la memoria familiar para reconstruir la historia de una hija que vuelve sobre las vidas de su madre y de su tía Melba —de quien heredó el nombre— con el propósito de comprender la herida común que atraviesa a varias generaciones. En esta obra de autoficción, la escritora y periodista colombiana Melba Escobar explora el rastro emocional dejado por el dolor, los silencios y las pérdidas, al tiempo que examina los vínculos que moldean la identidad.

El relato se articula alrededor de la figura de Myriam de Nogales, descrita como una mujer brillante y desbordada, cuya existencia quedó marcada por un sufrimiento persistente que impregnó cada gesto de su manera de estar en el mundo. Sus recuerdos, levantados sobre ausencias y destellos de belleza, se convierten en el territorio que la autora decide recorrer para interrogar el pasado y dotarlo de significado.

Una genealogía marcada por la memoria y la fragilidad

A partir de fragmentos, escenas mínimas y evocaciones familiares, Escobar recompone una genealogía atravesada por el amor, el abandono y la fragilidad mental. El viaje narrativo transcurre entre Colombia y España, dos espacios que funcionan como escenarios de aprendizaje sobre lo que implica sobrevivir a la memoria de quienes amaron una vez y ya no están.

En este proceso, la escritura aparece como un ejercicio de indagación íntima y, al mismo tiempo, como una forma de reparación. La autora convierte el acto de narrar en una herramienta de descubrimiento que permite iluminar zonas opacas del pasado y abrir una vía hacia la comprensión emocional.

Trayectoria de una autora con proyección internacional

Escobar es autora de Duermevela (Planeta, 2010) y de Johnny y el mar (Tragaluz, 2014), novela traducida al inglés y al alemán y seleccionada dentro del catálogo White Raven 2015, reconocimiento otorgado por la Biblioteca Juvenil Internacional de Múnich a títulos destacados de todo el mundo. Su obra La Casa de la Belleza (Emecé, 2015; Seix Barral, 2019) ha sido traducida a dieciocho idiomas y recomendada por publicaciones como The Guardian y Le Figaro.

La escritora también ha publicado La mujer que hablaba sola (Seix Barral, 2019) y Cuando éramos felices y no lo sabíamos (Ariel, 2022), consolidando una trayectoria literaria centrada en los pliegues de la intimidad y los conflictos contemporáneos. Columnista del diario El Tiempo (Colombia) y colaboradora ocasional de El País (España), Escobar reside en Madrid junto a su esposo y sus dos hijos, desde donde continúa desarrollando una obra que dialoga con la memoria, la identidad y las relaciones familiares.

Fragmento de Las huérfanas

"Días atrás, mamá lloraba. Más que llorar, gemía como una loba. El rímel se le escurría por las mejillas y sus lágrimas parecían negras. Se veía tan bonita como la Virgen María, como Lucía Méndez en Corazón de piedra. Era tarde en la noche, ellos habían salido a una cena y ahora me despertaban sus gritos. Al día siguiente él ya no estaba. En los tres o cuatro días siguientes no estuvo. Mamá apenas si salía de su habitación. Permanecía ahí con las cortinas cerradas; decía que le dolía la cabeza. Constanza se había ido de excursión y Ximena estaba en exámenes finales. Laura ya se había casado. Yo me aburría. Cuando entraba a una habitación donde estaban mamá y mis hermanas, se callaban enseguida para que no oyera lo que decían. Ya no sabía si estaba en vacaciones o no; nadie me explicaba qué ocurría. Al cabo de unos días mamá me informó que me iría a pasar una semana en Cali con tía Melba".

Por: Manuel Muñoz
Fecha: 03-02-2026