Siete cadáveres: el debut literario de Nicolás Benítez y la memoria de la violencia
Una novela negra implacable, con un ritmo arrollador y un protagonista que decide enfrentarse al poder del crimen

La novela sitúa al lector en la cárcel de Botafuegos, en Algeciras (Cádiz), donde Carlos cumple condena por narcotráfico. El protagonista aparece descrito como un hombre reservado, endurecido por la miseria y con una ira latente que amenaza con desbordarse en cualquier momento.
Desde prisión, Carlos recibe la noticia del asesinato de la persona que más amaba. Este hecho se convierte en el punto de inflexión que transforma su carácter. A partir de entonces, su única motivación será hacer pagar a los culpables, incluso si ello implica desafiar al poderoso clan de los Arcángeles. La venganza se convierte en el motor narrativo que impulsa toda la trama.
Un debut marcado por la experiencia
Siete cadáveres (RBA) supone el debut literario de Nicolás Benítez, quien firma bajo seudónimo. El autor aporta a la obra más de veinticinco años de experiencia en criminología y psicología criminal, lo que confiere un realismo notable a la construcción del entorno y de los personajes.
La obra mantiene un ritmo arrollador y trepidante, característico del género policíaco de intriga. La narración destaca por su voz potente e inmediata, que no concede respiro al lector y refuerza la tensión desde la primera página hasta el desenlace.
Entre el thriller y la novela negra
El libro se inscribe claramente dentro de la novela negra, el thriller y el suspense policíaco. La trama amalgama los elementos clásicos del género, como la violencia, el poder del crimen organizado y la justicia personal, con un protagonista complejo y lleno de contradicciones.
Carlos encarna las consecuencias de un sistema penitenciario duro y de una vida atravesada por la precariedad. Su determinación lo convierte en un personaje de gran fuerza narrativa, cuyo deseo de justicia se mezcla con una violencia que no puede desligarse de su propio pasado.
Siete cadáveres ofrece un relato de intensidad creciente. La historia está atravesada por emociones extremas, donde la rabia, el dolor y la necesidad de venganza se convierten en ejes centrales. El lector se enfrenta a un viaje sin tregua por la memoria de la violencia.
En conjunto, el debut de Nicolás Benítez abre un camino sólido dentro de la narrativa de intriga y suspense. Nos encontramos con una novela negra que une realismo, ritmo narrativo y un protagonista inolvidable, logrando un impacto que trasciende más allá de su historia individual.